La mañana era tibia como todas las de aquèl otoño. Cuando se abriò la puerta de la micro, el aire de Valparaìso me trajo el olor inconfundible de su mar, de su puerto, de sus barcas. Descendì del destartalado vehìculo mirando hacia todas partes, sintiendo los ojos de todas las personas puestos en mi. Tenìa un sentido de culpabilidad que embargaba mi corazòn y, de ahì, mi interès en pasar desapercibido. Mis pasos se dirigìan a la entrada de la estaciòn del metro. La estaciòn Puerto, a esa hora, no estaba muy concurrida. Yo miraba a todas las mujeres que habìa en ella o se cruzaban en mi camino; querìa reconocer en cada una de ellas a la persona que estaba buscando. Luego, con el paso de los minutos, me sorprendì a mi mismo por la tranquilidad que me embargò y la sonrisa que se pintò en mi cara, cuando, caminando entre la gente, divisè la figura de Martina... La observè con su mochila al hombro. No era alta, pero su corta estatura me gustaba. Me sorprendiò su atuendo deportivo, su calzado... Me descubriò dos segundos antes de que yo me diera a ver, dos segundos antes que me sobraron por que ya habia puesto mis ojos en su boca, en sus pechos a pesar de la distancia. No era una mujer que llamara mucho la atenciòn, pero yo la esperaba.

Acortè el camino y nos abrazamos muy fugazmente en el centro de la estaciòn. Ella tambièn miraba a la gente que pasaba cerca e intuì que, como yo, temìa ser reconocida por alguien. -¡Buenos dìas...!- Saludò. -¡Hola, buenos dìas, Martina...!- Saludè. Me mirò varias veces a los ojos mientras yo ocultaba a medias mi mirada. -¿Hace mucho que esperas...?- Preguntò preocupada. -No, recièn he llegado...- Respondì. -Se demorò en llegar el colectivo y tuve que tomar micro...- Se disculpò. Un silencio se hizo entre los dos. Una cita donde habìa cierto aire de curiosidad por ambas partes; una cita esperada y deseada por mi, sin saber lo que me iba a encontrar. Mis pensamientos volaron hacia el ùltimo 5 beso de mi esposa. Me sentìa culpable, pero sabìa que de esta cita dependìa mucho parte de mi futuro.

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Sobre el autor

De Lorenzo Román, escritor y poeta español. Nació en Cádiz (28-01-1959) y reside en El Bosque (Cádiz)

Desde niño sintió la llamada de las letras, a las que se ha dedicado casi toda su vida. Sus novelas llevan los pólenes de su vida, su esencia y sus recuerdos.

Sus poemas reflejan la desnudez de su alma. El amor, la pasión y los sueños se pueden encontrar en cada una de sus frases y versos.

Privado desde su niñez de los sonidos, introvertido y ausente, demuestra en cada una de sus obras la grandeza de su mundo interior.

El autor